EN LA FUENTE

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martes, 22 de marzo de 2016

El Quinto Camino.

Jesús Cánovas Martínez nos sorprende una vez más con un texto de lujo. Esta vez no se trata de un poemario, ni de un libro de relatos cortos sino de una  novela breve de título enigmático para los no iniciados: El quinto camino.
La novela utiliza un único personaje: una mujer de mediana edad que pasea por una ciudad mediterránea, por Murcia.  Por medio de un monólogo interior, el autor nos sumerge en lo más profundo  del alma femenina, nos hace transitar por el quinto camino en todas sus etapas: el noviazgo, el matrimonio, la maternidad.  Contemplamos, como si de una película se tratará, todas las contradicciones de esa mujer con numerosas heridas psíquicas: una depresión a la que no parecen haber sido ajenos   el  desencanto y la rutina que con tanta frecuencia erosionan las relaciones de pareja. En su soliloquio encontramos las contradicciones del vivir, las sombras de la existencia. A través de su voz  conoceremos a Jorge, su marido. Una persona culta, espiritual, en el más amplio sentido,  que se erigió  en su caballero, en el  mentor  que la guió  por El  quinto camino, el camino del amor. Pero no se trata de un amor en el sentido clásico del término: la conjunción de dos cuerpos, de dos vidas que comparten un espacio y un tiempo. Es mucho más. Se trata de un amor que trasciende lo meramente humano para  alcanzar lo divino. El amor como fuerza de transformación interna de dos seres que alumbrará uno nuevo: el andrógino divino.
            La brevedad  de El quinto camino afecta solamente a la forma, su contenido es denso, profundo y exige un trabajo de reflexión psíquica que enriquece al lector. En ciento cuarenta y seis páginas encontramos  todo un “corpus” filosófico que se constituye en el verdadero entramado del texto y que nos remite a Mouravieff, a Ouspensky  y a la filosofía gnóstica.  Esta densidad conceptual queda  muy bien equilibrada gracias al lirismo presente en el texto cuya belleza y sensualidad  nos atrapan de inmediato. No puedo sustraerme a la tentación de reproducir aquí un fragmento que evidencia la gran calidad de la prosa del autor. Prosa poética en estado puro.
El verano se desliza entre música y cigarras, son los días del sol y de la luz, hay un dominio total de la vida sobre los lados de sombra, la existencia canta, la vida
canta su canción de mar y cigarras, y nos parece todo  joven y fiesta, alegría,  y la alegría restalla como el mar en las playas, y suenan las arenas.
Para poder abrazar la novela en toda su extensión, el lector no puede limitarse a un pasivo papel de espectador,  ha de realizar un trabajo psíquico que exige dejarse llevar por esa mujer que pasea, recuerda y revive; acompañarla en su periplo, compartir las experiencias que nos muestra como una preciada ofrenda. Todo es una excusa muy bien utilizada por el autor para mostrarnos  el camino. Alguna de cuyas etapas aparecen relatadas con una gran  carga de sensualidad . En ellas,  Eros se desata y la pasión se desborda, incontrolable, como un torrente.  No espere el lector encontrar un erotismo fácil, sin objetivo. Jesús  Cánovas lo coloca al servicio de la trascendencia, como un camino de ascenso que nos conduce a un estado espiritual que va mucho más allá de la plenitud de los sentidos, del esplendor gozoso de la carne.  Un estado espiritual que permite la aparición del  “yo real”  de los amantes y que abarca con su luz el cosmos entero.
El amor es la única puerta para disolver la importancia personal, la que nos tiene, por la ilusión que produce, enquistados y separados del resto de los seres.
Pero eso no es todo, hay más, mucho más y no sería justo desvelarlo en esta  breve reseña, solo culminar estas palabras con mi modesta impresión: El quinto camino, en realidad, es un viaje al mundo del amor, en el más amplio sentido y desde todas las perspectivas, pero a la vez también lo es al interior  de la psique femenina pues  es una mujer quien nos guía por esta senda misteriosa y nos aporta la lucecita imprescindible para poder transitar por ella sin extraviarnos.
Recomiendo  a quien lea estas palabras, que sea valiente, que emprenda “el viaje” a través de El quinto camino de Jesús Cánovas. Seguro que hallará en él tesoros indescriptibles, verdades que le maravillarán. En resumen, su lectura lo atrapará y cuando la contraportada se cierre, seguro que habrá mil emociones, mil preguntas, mil sensaciones flotando por su mente.  El viaje habrá merecido la pena.
Ana María Alcaraz Roca.
El Quinto Camino. Jesús Cánovas Martínez. Ed. Tres Fronteras. Marzo 2016

2 comentarios:

  1. Muy agradecido por esta excelente reseña, profunda, inteligente, esmerada. Un gran abrazo, Ana.

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  2. Un estupendo comentario, Ana Maria, estoy deseando leer el libro del compañero Jesús Canovas.

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