EN LA FUENTE

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miércoles, 24 de febrero de 2016

                                      LAS SANDALIAS AMARILLAS.


He estado una temporada ausente de este blog, asuntos de importancia, que conoceréis a su debido tiempo, han ocupado todo el tiempo que mis obligaciones profesionales me dejaban libre.  Quiero compartir con vosotros un poema inédito, un recuerdo de la pubertad ya lejana, que acudió a mi mente  convocado por las fuerzas poderosas de la memoria.
 

LAS SANDALIAS AMARILLAS

Fue una tarde de un verano
ya lejano que el tiempo
sepultó  en mi memoria.
Estrenaba unas sandalias amarillas
de tacón, mi reciente mocedad
y aun mis sueños,
eran  hermosos
en el fulgor de la inocencia
de una vida que asomaba al mundo
secreto  del amor.
Apareció el muchacho,
su pelo del color de los limones
recogía la última luz
de la tarde que marchaba
herida y misteriosa hacia las sombras.
Sus ojos de álamo
se cruzaron un instante con los míos.
Ardió el mundo en un crepúsculo inmenso
que incendió mi alma
con su lumbre cegadora.
No lo he vuelto a ver,
mas su recuerdo aun alumbra
con su claror enardecido mi memoria
cuando calzo unas sandalias amarillas
y es verano
y cae la tarde fugitiva y frágil.
Pues no hay amor más tierno, poderoso,
que aquel que prende
En el núbil corazón de una muchacha.